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Madres heroinas...
(Cortesía de Vida Humana Internacional)
Debido a los logros positivos del movimiento feminista,
la mujer que triunfa en el mundo de los negocios, en el
arte, la medicina, el servicio público, etc.; recibe
el premio por sus esfuerzos, ya sea en reconocimiento público
o tan sólo en términos materiales. Es justo
que así sea, pues aún hoy en día, para
poder triunfar en cualquiera de estos campos en los cuales
hasta ahora han imperado los hombres, las mujeres tenemos
que esforzarnos mucho más que ellos.
Sin embargo, a la mujer que sobresale en el papel de esposa
y madre, que es el más importante que Dios le ha
confiado, pocas veces se le honra públicamente. En
este artículo, y con motivo del Año Internacional
de la Mujer, quiero contar brevemente la historia de varias
madres heroínas, defensoras de la vida humana que
supieron cumplir con este papel, tan vital para la supervivencia
de la sociedad.
Juana Beretta Mola, con
su hijo.
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Tomemos primero el ejemplo de Juana Beretta Mola, valerosa
madre italiana que ofreció su vida para salvar al hijo
que llevaba en su seno. Prefirió morir de cáncer,
antes que matarlo por aborto. Su sacrificio fue reconocido
por nuestra Iglesia Católica, la cual la beatificó
en 1994, por medio de S.S. Juan Pablo II.
Otras valientes mujeres han seguido su ejemplo. La inglesa
Marina Donethy, cuando tenía cuatro meses de su primer
embarazo, recibió un diagnóstico de cáncer.
El médico le planteó someterla a un tratamiento
de quimioterapia para
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| aumentar sus posibilidades de supervivencia,
pero ella prefirió no poner en peligro la vida de su
hijo David. Gracias al sacrificio de su madre el niño
nació el pasado mes de noviembre. Ella murió
poco tiempo después.
En EE.UU. también existe este tipo de heroísmo.
Barbara Barton, de 37 años, esperó a que nacieran
sus dos hijos gemelos, antes de recibir tratamiento contra
la leucemia, sabiendo que esto le acortaría la vida.
Si esperaba hasta después del parto, las posibilidades
de retrasar el avance de la leucemia eran mucho menores,
pero prefirió no poner en peligro la vida de sus
hijos.
También en EE.UU., una ginecóloga de 34 años,
Clementina Geraci, optó por salvar la vida de su
hijo por nacer. Cuando tenía sólo tres meses
de embarazo le diagnosticaron cáncer de la mama.
Eran dos sus opciones: 1- luchar contra el cáncer
y practicarse un aborto, 2- o tomar medicamentos menos peligrosos
para su embarazo y salvar así a la criatura. Optó
por esto último. Su hijo Dylan nació hace
unos meses y sumido en un plácido sueño asistió
al funeral de su madre, quien falleció en Riverdale,
Estado de Maryland. Clementina grabó en sus últimos
días de vida un video, para que su hijo pueda conocerla
algún día.
Carla, otra heroína italiana del amor materno, sólo
tenía 26 años cuando esperaba a su segundo
hijo. El médico le había diagnosticado cáncer
y le había advertido: "Dar a luz al niño
que llevas en tu vientre enfermo es renunciar a tu propia
vida". La alternativa era: o ella o el niño.
En su diario Carla escribió: "Mi vida por la
de mi hijo, ¿qué más puede querer una
madre? Cada día que pasa es un día más
para Stéfano y uno menos para mí". Estas
valientes palabras nos recuerdan las de Jesús: "Nadie
tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos"
(Juan 15:13). A pesar del inmenso sacrificio de esta valerosa
mujer, su hijo murió apenas ocho días después
de nacido, a consecuencia de un paro cardíaco. Al
recibir la noticia, el esposo de Carla declaró: "Stéfano
ha vuelto a los brazos de su madre".
Existen en el mundo actual muchas más madres heroínas,
que aunque quizás no lleguen al sacrificio supremo,
hacen diariamente incontables sacrificios por sus hijos.
Las suyas son muestras del amor noble y desinteresado de
la madre, que lo da todo sin esperar nada a cambio. Ellas
generalmente no reciben premios o halagos públicamente,
pero Dios, que conoce estos sacrificios, se los recompensará
al ciento por uno
.
Damos gracias a Dios por ellas y a Él rogamos para
que su digno ejemplo sea imitado y sirva para persuadir
a las mujeres que acuden al aborto como falsa "solución",
de que la mujer es guardiana de la vida humana, no verdugo.
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| Rechazó el "aborto eugenésico" |
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Soy médico, casada desde hace nueve años. Ocho
años atrás, cuando realizaba el internado rotativo
enfermé de rubéola, presentando al mismo tiempo
un embarazo de siete semanas de gestación. Me sentí
presa del pánico; conocía todos los riesgos
para la vida del hijito que llevaba en mi ser y se me había
enseñado que la "solución" en estos
casos era el "aborto eugenésico", es decir,
impedir el nacimiento de un ser anormal abortándolo
(dándole muerte antes de que naciera).
Recurrí por último a una persona muy especial
que podía orientarme. No me aseguró que el niño
nacería sano o enfermo; su pregunta fue: "¿Qué
derecho tiene usted para privar de la vida a otro ser humano?".
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Mi esposo y yo tomamos la decisión de
aceptar a nuestro hijito tal como viniere, sano o enfermo.
Suspendimos todas las pruebas para detectar posibles anomalías
y empezamos a prepararnos para recibirlo. Llegó el
momento esperado..., nuestro hijo nació.
Ha transcurrido el tiempo. Hoy en día aquel niño
tiene siete años de edad y es un regalo del Cielo;
hermoso, saludable y dotado de cualidades excepcionales.
"En efecto, la Iglesia cree firmemente que la vida humana,
aunque débil y enferma, es siempre un don espléndido
del Dios de la bondad" (Christifidelis Laici).
Madre con cáncer sigue adelante con su embarazo
La Sra. Andrea Holland, de Catonsville, Estado de Maryland
(EE.UU.) estaba embarazada cuando le diagnosticaron cáncer.
Le "aconsejaron" que se practicara un aborto,
pero ella rehusó permitir que mataran a su hijo y
escogió la vida continuando con su embarazo. Dio
a luz a un niño, a quien llamó Samuel. El
niño nació prematuro pero saludable. La Sra.
Holland regresó a casa y, junto con su esposo James,
el padre de la criatura, pudo sostener en sus brazos a su
hijo.
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